Luces desde el fondo

‘Las altas presiones’ (Ángel Santos, 2015).

Por Dailo Barco Machado

Un título como Las altas presiones podría indicar que lo que vamos a ver es una película de cielos despejados, donde el sol ilumina cada arista de sus personajes. No es así. Las presiones a las que alude el título tienen que ver más con algunas cuestiones que nos nublan, en concreto, la distancia: la barrera invisible que impide acercarnos a los otros, la insatisfacción que resulta de lo lejos que estamos de aquello que creemos querer ser. Miguel, el protagonista, regresa a su ciudad natal (Pontevedra) desde Madrid con el encargo de grabar localizaciones para una película que no dirige él. En su vida parece pasar lo mismo. La vuelta le hace reencontrarse con el lugar en el que creció, con viejos amigos, con una parte de su biografía que ahora mira con distancia.

Volver al lugar de origen es quizá uno de los arquetipos más utilizados a la hora de plantear un relato. En este caso, Miguel vuelve a su Ítaca particular, experimentando más los cambios que se han producido en su interior que los cambios en una ciudad que ya no le reconoce. Detrás de la cámara no encuentra las localizaciones para una película de la que no sabe el argumento (“No sé de qué va la peli”), más bien se identifica con el paisaje que filma, de una belleza decadente y vacía, que es reflejo de su momento vital. Un espejo que muestra las ruinas del personaje (“Tengo la sensación de que las cosas suceden sin que yo tenga nada que ver con ello”), mostrando la incapacidad de tomar decisiones en las que ‘el otro’ esté presente.

Si estás detrás de la cámara es muy posible que llegues tarde para sumarte a la acción que está al otro lado. Miguel se está dando cuenta de eso, pero la presión le impide dirigir su película, sus deseos, expresados de manera brillante en la mirada del actor Andrés Gertrudix. La dificultad para superar la incomunicación propicia la transformación de los cuerpos en mirada, estableciendo con los ojos todo el contacto posible, convirtiéndolo en lenguaje de signos. Ya decía Bresson que “dos personas que se miran a los ojos no ven sus ojos sino sus miradas (razón por la cual uno se equivoca sobre el color de los ojos)”. Los encuentros con los antiguos amigos, las fiestas, las escapadas y conocer a nuevas personas ponen a prueba al protagonista, obligándole a salir de la burbuja ocular en la que parece vivir.

La contención interpretativa de Andrés Gertrudix siendo Miguel permite que la historia avance más por los gestos, los ambientes, los espacios, que por las palabras. Andrés se nos muestra hueco al no demostrar las emociones que está viviendo y, de este modo, permite al espectador respirar su aire melancólico, alienado, anómico. Una historia próxima a la realidad que vivimos, en la que toda vida parece convertirse en proyecto de vida, esperando a que las nubes se despejen cuando lleguen las altas presiones, si es que llegan.

Las altas presiones es el segundo largometraje de Ángel Santos (Marín, 1976), después de rodar Dos fragmentos/Eva (2012), otra película acerca de la incomunicación, de la dificultad del amor ante lo efímero. Este director es uno de los integrantes del llamado Novo Cinema Galego, ejemplificado en títulos como Todos vós sodes capitáns (Oliver Laxe, 2010), Vikingland (Xurxo Chirro, 2011), Arraianos (Eloy Enciso, 2012) o Montaña en sombra (Lois Patiño, 2012), que tan buenos resultados está obteniendo en festivales de todo el mundo. Su cine también coincide en voluntad autoral y en referencias formales con otras películas españolas recientes (algunas de ellas programadas por Encuentros con el cine), que se valen de la historia del cine como si de una caja de herramientas se tratara. Cogen lo necesario para finalmente contarnos historias muy personales, aparentemente pequeñas, pero con una mirada que las agranda hasta hacerlas universales.

Cineastas que han digerido el cine de algunos de los autores más destacados de la modernidad cinematográfica, encarnada en directores como Rossellini, Bresson, Antonioni o Rohmer, entre otros. Destacan por trabajar una dirección de actores ajustada a las potencialidades de lo cinematográfico, de agradecer en un país en el que ha prevalecido el trabajo actoral basado en el teatro y que actualmente ha empeorado con una deriva hacia lo televisivo. Todos queremos lo mejor para ella (Mar Coll, 2013), La herida (Fernando Franco, 2013) o Loreak (José Mari Goenaga y Jon Garaño (2014), presentan a personajes que sienten una distancia con sus deseos, emociones, recuerdos, pero “lo importante no es lo que me muestran sino lo que me esconden, y sobre todo aquello que no sospechan que está en ellos1, revelando entre todas uno de los mejores retratos existenciales de la España contemporánea.

El cine de Ángel Santos se diferencia por la manera experimental y naturalista en que rueda sus películas. Improvisa una especie de coreografía de los actores con los espacios, donde el retrato y el paisaje establecen vasos comunicantes entre ellos. Los temas que elige giran siempre sobre las mismas preocupaciones, a la manera de Douglas Sirk, Yasujiro Ozu o Eric Rohmer, cineastas que admira. Con un estilo formado tras estudiar Historia del arte, desempeñar la crítica cinematográfica y curtirse en el mundo del cortometraje. Pero, sobre todo, Ángel Santos se muestra como un gran lector (Chéjov, Balzac, Dostoyevski, Flaubert), empleando una ética del oficio de narrador que parece salida de otras latitudes y de otra época.

“No había cosa más débil que poner en el arte los sentimientos personales. Sigue ese axioma paso a paso, línea a línea. Que sea siempre inconmovible en tu convicción, mientras diseccionas cada fibra humana y buscas cada sinónimo, y verás, ¡verás cómo se ensanchará tu horizonte, cómo resonará tu instrumento, y que serenidad te invadirá! Relegado hasta el horizonte, tu corazón te alumbrará desde el fondo, en vez de deslumbrarte en primer plano”2.

Toulouse Lautrec: ‘Dans le lit’

1 Bresson, Robert. Notas del cinematógrafo. Ardora Ediciones, Madrid, 1997.

2 Flaubert, Gustave. Cartas a Louise Colet. Siruela, Barcelona, 2003.

Anuncios

Acerca de Digital 104 Comunicación

Departamento de Comunicación de la empresa Digital 104, SL. Gestionamos las redes y blogs de la empresa y sus actividades, así como realizamos servicios de Comunicación para otras empresas.
Esta entrada fue publicada en Crítica, Dicen y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s