“Las películas sirven para intentar comprender la condición humana, no para juzgarla”

Encuentros con el cine estrenó en Canarias Callback, con la presencia de su director, Carles Torras, y dos meses antes de que llegue a las salas españolas.

Ganadora de la Biznaga de Oro a la Mejor Película y de las de Plata a mejor actor protagonista (Martín Bacigalupo) y mejor guion en el último Festival de Cine de Málaga, Callback llegaba a Encuentros con el cine para cerrar como broche de oro la temporada 2016. Tras la proyección, el crítico Manuel Díaz Noda moderó un interesantísimo coloquio sobre la que es una de las películas independientes del año en nuestro cine, tan atípica que es muy probable que pase desapercibida en la temporada de premios que se avecina.

Larry (Martín Bacigalupo) vive solo en un pequeño apartamento en Nueva York. Sobrevive trabajando como mozo de carga en una empresa de mudanza,  pero su sueño es ser actor. Su tiempo se reparte entre el trabajo, los infructuosos castings y la iglesia evangélica a la que acude regularmente. La llegada de Alexandra a su casa para pasar unos días hará que todo cambie de repente… Rodada en Nueva York y en inglés, con una producción casi ‘de guerrilla’ que no lo parece en absoluto, la película supone uno de los más brutales alegatos que hemos visto en el cine reciente contra ‘el sueño americano’. “Es el pilar de la sociedad americana. Todos creen en ello, lo escuchas permanentemente en mensajes políticos, publicitarios, en la televisión: ‘Cualquiera puede conseguir todo lo que se proponga si lucha y trabaja duro’. Y les sirve de excusa cuando ven a un tío tirado por la calle, que hay miles: ‘Si está así es porque se lo merece, porque no ha trabajado suficiente’. Eso convierte a la sociedad en tremendamente individualista”, comenta Carles al inicio del coloquio.

Un guion a cuatro manos

Partiendo de ese dogma, que deja al margen de la sociedad a muchísimas personas, Carles y Martin Bacigalupo -también coguionista- pensaron ‘¿Y si alguien que está perturbado se ha creído el mensaje y reclama su trocito de sueño, cree que tiene derecho a él?’. Ese fue el punto de partida de la película complementado con otra idea interesante que la historia no descubrirá hasta el final: Larry de Gecco es en realidad una identidad falsa que se ha creado un inmigrante latino para poder prosperar. “Estamos hablando de un personaje que vive aislado, que está completamente roto interiormente, perturbado, es un sociópata. Y quisimos reflejar cómo ese mensaje que se transmite en los EEUU puede  alimentar su desequilibrio y potenciar esa sociopatía”, explica el director barcelonés.

Carles nos cuenta cómo surgió la historia: “Yo estaba en Nueva York trabajando en un guion y un amigo común, que también es actor y que fue el protagonista de mi anterior película, Open24h, me dijo que lo llamara -a Martín-, que quedáramos. Un  día nos encontramos, tomamos una cerveza y nos hicimos amigos. Compartíamos una visión escéptica sobre la realidad de la ciudad. Él llevaba viviendo allí 8 años y yendo a castings”.

Esa visión compartida y la experiencia de Martín como actor en la ciudad, se acabó plasmando en la película en un Nueva York oscuro, de extrarradio, paralelo al icono cinematográfico que supone Manhattan, Central Park o sus rascacielos. “Nueva York es una ciudad fascinante si puedes permitirte vivir en Manhattan. Pero la gente normalmente se tiene que ir a vivir a barrios periféricos como Brooklyn, Queens… si no en un guetto. De ahí nació la idea, de ese lado cruel, durísimo, que tiene la ciudad”, comenta. “Con Martín empezamos creando el personaje y cuando teníamos la idea bastante clara yo estructuré la película, el argumento, y él escribía los diálogos porque además de que tiene mucho talento para los diálogos, domina el inglés a la perfección y eso era importante”, recuerda.

Una producción artesanal

Después llegó el momento de empezar a levantar la película: “A partir de ahí yo empecé a buscar localizaciones, lugares que reprodujeran este lado terrible pero cotidiano de la ciudad”, relata. Y las localizaciones acaban convirtiéndose también en centros de producción. “Fue importante encontrar la casa donde vive Larry. Era una casa de dos pisos que alquilé y fue donde vivíamos las 5 personas del equipo, además de la casa donde vive el personaje”, comenta. “La alquilé durante un mes y en ese tiempo rodamos todas las escenas de dentro de la casa y también exteriores. Luego fuimos a rodar en Barcelona toda la parte de la iglesia. No quise rodar toda la película de golpe -explica- porque al ser un equipo tan pequeño prefería tener tiempo para preparar bien todas las escenas. Hacíamos rodajes de dos semanas, tres semanas máximo, parábamos y preparábamos las siguientes dos semanas. Fue en Nueva York, luego en Barcelona y luego volvimos a  Nueva York dos semanas más. Fue como dividirlo en 3-4 partes, que es como hacer 3-4 rodajes de un corto o de un mediometraje”. Así se rodó Callback, con un equipo mínimo, pero con las ideas muy claras en cuanto a localizaciones, puesta en escena o trabajo con el actor protagonista, que “tenía clarísimo lo que tenía que hacer porque era coguionista”.

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A Martín Bacigalupo, auténtico eje de la narración, lo acompañan algunos actores secundarios desconocidos, lo que ayuda a esa sensación de naturalidad que transmite la película. Pero entre ellos, sí que hay dos caras que pueden sonar a algunos. Manuel Díaz Noda señala a Timotty Gibbs, que interpreta al pastor evangélico, un actor al que solemos ver en películas de acción. Y luego está el jefe de Larry, añade Carles, que interpreta Larry Fessenden, un actor de culto en el cine independiente americano de terror y que también es productor. “Teníamos poco presupuesto y yo quería contar con ellos dos. Les ofrecí que trabajaran reduciendo su caché y que luego, si la película generaba beneficios, pudieran cobrar algo más. Además, en Nueva York necesitábamos un poco de apoyo logístico y la productora de Larry nos echó una mano con localizaciones y con infraestructura. Por eso salen en los créditos como productores, porque han invertido parte de su esfuerzo y su tiempo en la película sin la remuneración que les correspondería”, aclara.

Y ahora que hablamos de productores, cómo se financió la película. “Básicamente la produje yo con la productora que tengo en Barcelona –Zabriskie Films-. Conseguimos un pequeño apoyo de TV3, aunque no tan pequeño siendo una televisión autonómica. Luego también tenemos subvención de la Generalitat y esperamos que el apoyo del ICAA también llegue, que llega dos años después de la película, con lo cual tienes que pedir el préstamo al banco, financiarla de alguna forma”, comenta para concluir que “todo en esta película se ha hecho de una forma muy artesanal, planificando bien, con muchas ganas y el talento de mucha gente que se ha involucrado. Porque encontrar a un actor protagonista como Martín, de esta solidez, no es fácil. A pesar de ser una película pequeña, tiene unas intenciones, unas ideas y un trabajo de todo el equipo que la convierten en un gran trabajo”.

Una película llena de rabia

La película, comenta un espectador en el coloquio, parece estar llena de rabia. ¿Hay algún tipo de desahogo personal? “Puede haber cosas del actor porque alguien que es actor, que vive en una ciudad como Nueva York, que va a muchos castings… obviamente cogimos muchas cosas de ahí. -contesta Carles- Pero sobre todo mi intención era hacer un retrato de la locura en la que muchas veces nos parece que está sumida la sociedad americana. Yo a veces hablo de que gran parte de la población americana vive en una especie de realidad paralela, una especie de burbuja que ahora, con la victoria de Trump, se ha demostrado mayoritaria. Entonces sí que por ahí hay cierto desahogo con esa visión sarcástica de la sociedad y un poco de venganza contra ciertos personajes con los que te cruzas y que tienen una determinada actitud con la que no comulgas”.

callback_still3“Hemos intentado elegir al personaje más patético, más loser, más ridículo y convertirlo en alguien peligroso, en un auténtico psicópata”, prosigue. Y empapar, además, toda la historia con ese individualismo extremo de la sociedad estadounidense que Carles señalaba desde el inicio del coloquio. Es una película sin esperanza y con muy poca ‘humanidad’, al menos en apariencia. Una espectadora le pregunta por ello al director: “Cuando Larry llama a la madre revelamos su verdadera entidad, quién es él. Y entendemos algo más, alguien que se fue de su país, no sabemos de cuál pero si de un país latinoamericano, que lo dejó muchos años atrás, que nunca volvió. Quizás la madre tampoco era una persona que está equilibrada… No se explica nada, pero quizás la madre podría ser una mujer que estaba mal de la cabeza, quizás él sufrió algún tipo de problemas o abusos en su infancia… No queremos entrar a analizar tampoco esas cosas, pero sí que el personaje, dentro de esa locura, tiene cierta humanidad. También hay cierta humanidad en ese lado un poco quijotesco, incluso romántico, ese sueño que él tiene y nunca va a realizar, esa sensación de desear algo que es imposible, que nunca puede conseguir”, responde.

Un punto de vista incómodo 

Hemos hablado de la historia y de la producción. Queda un tercer gran tema del que es necesario hablar: la forma de contarla, las decisiones de Carles como director. “La película está siempre en el punto de vista del personaje, desde el principio hasta el final, no hay ninguna escena donde él no esté presente. Esta era una norma que me puse. -señala- Otra, por ejemplo, es que no hubiera música más allá de la que suena dentro de la acción, que es la música de Il mondo o la de Tchaikovski en unos momentos puntuales. Otra norma por ejemplo era no mover la cámara si no había una necesidad para ello. Es como ponerse unas reglas, porque creo que el cine es un lenguaje y ese lenguaje tiene que ser coherente. No sirve el todo vale o hacer cosas sin una razón para ello. Para mí eso es fundamental”.

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Y estar en el punto de vista de alguien que, además, está perturbado tiene consecuencias directas para el espectador, pero también para Carles como director, al menos en determinadas escenas: “Cuando estamos en el punto de vista de un personaje así estás provocando incomodidad. Eso es premeditado. Me gusta que la película interpele al espectador, le remueva, le provoque emociones contradictorias y que tenga que plantearse lo que está viendo y hacerse preguntas. Pero claro, hay momentos en los que la brutalidad de lo que hace te obliga un poco a distanciarte porque no creo que sea ético o moralmente aceptable como cineasta recrearme en esa violencia”, comenta. Y es que en la forma de plasmar los dos estallidos de violencia, especialmente en el primero, está clara la intención del director: “Además no hay planos recursos. La escena se rodó así y punto. Yo tenía muy claro que tenía que ser con esa distancia, ese plano general, tanto por mantener la distancia  como porque quería reproducir cinematográficamente algo que pasa en la vida real: cuando sucede algo violento sucede de repente, de manera seca, brutal, sin casi darte tiempo a reaccionar”, explica. “Creo que cuando estás haciendo una película tienes que posicionarte de alguna forma con ese personaje y no emitir juicios. Si la película fuera un juicio creo que sería aburrida. Las películas sirven un poco para intentar comprender la condición humana, no para juzgarla. Si quisiera juzgar a la gente me hubiera hecho juez, no director de cine”, concluye.

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Y la distribución, siempre difícil

Callback llegó al Festival de Málaga sin hacer ruido y se marchó como la gran triunfadora. “Llegó como una película que nadie sabía lo que era ni de dónde había salido. Nosotros estábamos muy orgullosos de nuestro trabajo, pero cuando estas compitiendo contra grandes producciones producidas por Antena 3 o por TVE, con grandes actores y te presentas tú allí con tu película hecha en Nueva York, con un equipo de cinco personas, sin presupuesto, no piensas que te vayan a dar el premio gordo”, recuerda. “Tengo que estar muy agradecido al jurado por su valentía. Creo que ellos valoraron la propuesta que les pareció más excitante o que más les interesó, independientemente de otros criterios de producción, de presupuesto o de nombre y ha sido un espaldarazo importante para la película y para mi carrera como director, incluso para la carrera de los que hemos trabajado en la película, empezando por Martín”, reconoce.

Tras esa entrada triunfal, tocaba emprender un doble camino: la distribución por festivales y encontrar distribuidora para su estreno comercial. “Paradójicamente ganar el festival no nos abrió las puertas de la distribución. Creo que la distribución de cine en España es otra realidad paralela, que el público en general desconoce totalmente como funciona. Y creo que hay un problema también de asistencia a las salas que tenemos que admitir y que hace que los distribuidores se lo piensen mucho. Ven Callback y les entra como miedo. Es paradójico y resulta incomprensible que una película que gana un festival como Málaga no tenga más salida, pero es así”, comenta.

La película se estrenará comercialmente en España el 20 de enero. “Va a ser un estreno muy limitado, en cines de versión original, por lo que estamos hablando de Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Valencia… las ciudades que tienen cines dedicados a la versión original. Esperemos que dentro de ese circuito consiga hacer el recorrido, llegar al público que tiene que llegar y que la gente responda”, desea Carles. “Ha costado, pero al final hemos encontrado distribuidora, importante además, que ha creído en la película y además ha encontrado el hueco. El problema de Málaga es que las distribuidoras tenían sus películas en el festival y ganamos nosotros y de alguna forma somos competencia. También ha costado porque yo no estaba dispuesto a aceptar cualquier condición, exigía unas mínimas condiciones para que la película se distribuya dignamente”.

¿Y EEUU? Hay curiosidad de cómo puede recibirla el público estadounidense y así lo comenta una espectadora. “Esperamos que sea pronto. La película está teniendo un recorrido por festivales de todo el mundo muy importante. Se ha visto en Gran Bretaña, se ha visto en Francia, se ha visto en un montón de países. Ahora vamos a Argentina. Y estamos esperando algo de EEUU, porque es importante para entrar en el mercado americano que la película llegue a algún festival importante de los que se hacen allí tipo Sundance, Tribeca… estos son los más famosos pero hay muchos más. Intentaremos que sea en el mejor festival posible y después ayudan los premios, lo que pase con la película, las críticas que tenga allí… Pero se va a estrenar, por lo menos en Nueva York y en Los Ángeles, en las dos ciudades donde hay más cine independiente y quizás también en algunas otras. Pero esto lo estamos reservando hasta que la película entre en un festival”, comenta.

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